Mallorca esconde dos paraísos que no todos los viajeros tienen en cuenta, pero que cuando se visitan jamás se olvidan: las islas de Cabrera y Dragonera. Ambas son espacios naturales de especial protección y disponen de rutas señalizadas que resultan perfectas para el paseo, calas que invitan al baño y una costa idílica para los amantes del buceo.

Declarado como tal en 1991, el Parque Nacional Marítimo Terrestre del archipiélago de Cabrera, está formado por la isla homónima y 18 islotes. Cabrera posee, además de su riqueza natural, una historia única, que convierten sus 15 kilómetros cuadrados en un destino tan hermoso como atractivo. Tanto es así que, nada más arribar a su puerto, nos recibe el majestuoso castillo que en el siglo XIV ya vigilaba su costa de los ataques de los piratas.

A escasa distancia, se encuentra el Pla de ses Figueres, un conjunto arqueológico formado por la factoría de salazones, la necrópolis bizantina y taller de púrpura, y las barracas de los prisioneros napoleónicos. Y es que este paraje paradisíaco sirvió de prisión para unos 9.000 soldados de los 18.000 que fueron capturados tras la victoria de la batalla de Bailén, durante la guerra de la Independencia Española. Los prisioneros permanecieron aquí hasta que se firmó el Tratado de Paz en 1814, momento en el que fueron reclamados por Francia. En las exposiciones del Museo de Cabrera, ubicado en la bodega de Can Feliu, se relata aquella y otras historias de la isla, así como se ofrece información sobre su etnografía y medio natural.

Además de los recorridos señalizados que se pueden hacer por el parque, los buceadores encuentran un auténtico vergel en este lugar, gracias a sus acantilados submarinos, cuevas sumergidas y la mítica Cova Blava, de 20 metros de profundidad.

Solo es posible llegar a Cabrera en barco, pero eso no supone ningún problema, pues además de hacerlo en uno propio o de alquiler, son varias las empresas que prestan tal servicio y organizan excursiones que permiten conocer la isla durante unas cuatro o cinco horas. Para aquellos que naveguen con sus propios medios, han de tener en cuenta que solo se permite el fondeo de un máximo de 50 embarcaciones al día, por lo que se requiere solicitar la autorización pertinente a la Administración del Parque Nacional por vía telemática.

Todavía menos conocido que el archipiélago de Cabrera es el Parque Natural de sa Dragonera, declarado como tal en 1995 y constituido por la isla homónima y los islotes de es Pataleu, sa Mitjana y el pequeño conjunto formado por els Calafats. Se encuentra a unos 800 metros de la costa de Andratx, y se puede llegar a él a través de las embarcaciones que salen diariamente desde el puerto de Andratx y de Sant Elm. En el supuesto de acercarnos en nuestro propio barco, habremos de solicitar permiso al organismo gestor del parque: el Consell de Mallorca, al igual que para practicar el buceo en los espacios naturales protegidos.

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